Cuántas veces has podido sentir que en tu interior habitan tantas partes, tantas facetas distintas de ti (madre y cuidadora, la emprendedora , la que se permite disfrutar de un instante, la seductora, la que necesita su espacio de silencio…). ¿A cuál de ellas sigues con más facilidad?¿A cuál estás dando más prioridad en este momento? La rivalidad, los conflictos y las alianzas entre tus partes  suceden en tu interior del mismo modo que sucedieron una vez entre las diosas del Olimpo.

Eris, una diosa secundaria, no fue invitada a las fiestas nupciales de Peleo y Tetis. En venganza por este desaire, se presentó allí y se vengó. Interrumpió las celebraciones arrojando entre los presentes una manzana de oro con la inscripción “a la más hermosa”. Comenzó ahí una discordia entre varias diosas presentes que desembocaría en la destructiva guerra de Troya.

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Lo mismo ocurre en tu interior. Hay una parte de ti que permanece escondida; que lleva tiempo esperando a que sea su momento. Hay una parte de ti a la que, por circunstancias, prioridades, creencias… no estás invitando a la vida. Esta parte puede tardar más o menos en manifestarse y lanzar tu manzana de la discordia. Tal vez ya se haya manifestado en alguna ocasión y sientas contradicción, conflicto, tristeza… Porque en ese infinito que somos necesitamos todas nuestras partes. Es necesario entregarnos a nuestros hijos y sentir el calor del hogar; tanto como tener un sueño y perseguirlo; tanto como aprender a comprometerte y sentirte segura; tanto como no pensar en nada y disfrutar intensamente; tanto como desarrollarte profesionalmente; tanto como expresar tu creatividad o como dejarte llevar por el viento.

Y esa parte de ti a la que no invitas cada mañana; que no tiene su espacio, continua esperando y lanzando “tu manzana de la discordia”. Y esa rivalidad de tus partes continua provocando ese vacío, esa sensación de no estar a gusto contigo misma; esa incapacidad para sentirte completa.

Hay muchas partes de ti y todas merecen esa manzana. Sé tú la que de el espacio a cada una. Abre la puerta a esa parte que ocultas o para la que no tienes tiempo últimamente. Incluso a esa que crees que no está en ti o huyes de ella. La aventura está siempre en lo desconocido…¿te lo vas a perder?

Este ha sido el último enfoque del taller de “Diosas de Cada Mujer”…todo un descubrimiento